La relatividad de la Victoria

Touch Down

¡Amamos la Victoria!, pues ha sido culto de toda gracia del hombre el hallarse frente a ella; en ocasiones circunstancialmente y en ocasiones dando la vida por alcanzarla. Hoy en la actualidad no es distinto en los escenarios cotidianos, sin importar sean trascendentes o no lo sean. El hecho sencillo y barato es que todos la buscamos probar; aún siquiera sin saber qué es lo que deseamos o tener claridad en lo que queremos hallar o ser en la vida.

Resulta que el ejercicio de hallarse victorioso tiene una particularidad esencial de ella misma; y es que el camino hacia la Victoria radica en verla en el horizonte sin perderla de vista; sin parpadear, con el ímpetu de alcanzarla, sin reservar energía para el retorno al origen, pues una vez alcanzada estaremos en casa.

El coach de nuestro “Touch down” citaba a Napoleón quien dijo que “la victoria se nutre de la victoria”. Y así, ganando yarda a yarda anotábamos… y así en cada anotación ganábamos los juegos, para eventualmente alcanzar la Victoria del campeonato.

Pero ¿qué sucede cuando en ese partido final la Victoria nos es arrebatada?, ¿acaso parpadeamos? O ¿volteamos a un horizonte distinto?, ¿acaso fue cuando volteé a ver a uno de mi equipo botado en el suelo, mientras yo debía avanzar sin cesar?, ¿en verdad debía avanzar perdiendo al mismo tiempo mi moral de equipo o mis principios? Vanas preguntas sin respuesta. Dicen los guerreros Swahillis “…tu deber es combatir, la victoria o la derrota está en manos de los dioses”

El coach de nuestro “Touch down” nuevamente nos convocaba al pensar y reflexionar. “La vida es una espiral ascendente siempre que el guerrero mira al cielo”; quizá los marcadores nos resulten adversos en algunos partidos, pero nosotros no habremos perdido. El día de mañana, aun cuando el marcador del juego de hoy haya resultado adverso, podremos andar por la calle con la frente en alto y orgullosos de lo que uno hizo. Nos queda aprendizaje, esperanza, tristeza y huesos rotos; pero créanme cuando les digo que los huesos se reparan, el aprendizaje nos enseña nuevos caminos hacia la Victoria, con la esperanza de alcanzarla pronto; y la tristeza para reponer la energía de las agitaciones. Pensando en que, a pesar de que la Victoria ha sido tocada por alguien más, es la más fiel de las virtudes a tocar, pues siempre se dejará alcanzar por el guerrero que la merezca. Dejamos el albedrío de su hermana la Justicia, quien siempre nos apremia con nuevas extensiones de horizontes.

Autor: Luis R. & Mauricio R.

Free thinker, philosopher of ideas and magneto of "daemons" (inspiring ideas); I love the potential contained in children and how they interact with the world. I believe in the overall success of individuals.

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